Si consideramos dos aspectos básicos del ensayo literario –esto es, su carácter dialógico y la reflexión que éste conlleva–, veremos que la presencia de la figura del otro, de la alteridad, es ineludible. Su carácter dialógico implica una conversación que el ensayista inicia consigo mismo y continúa con su mundo; es decir, entre el Yo y el Otro. Y la reflexión –en su doble significado: de la meditación y de la imagen resultado de un reflejo–, en donde coinciden las imágenes propias y ajenas, incita al ensayista a establecer el diálogo.
Castilleja, D. (2004). La alteridad y el juego de espejos en el ensayo mexicano. Revista de Literatura Mexicana Contemporanea, 10(22), 7-24. https://hdl.handle.net/2078.5/245457 (Original work published 2004)