Los relatos bíblicos pretenden reflejar la vida humana para expresar de qué forma Dios se halla en el corazón de la existencia. Por eso pueden educar en un cierto modo de vivir, como lo muestran las repetidas invitaciones a contar a los hijos las historias del pasado. Lo hacen estimulando al lector a juzgar, reflexionar, actuar. Es lo que hace Natán con David (2 Sam 12, 1-6) y la parábola del “buen Samaritano” que Jesús cuenta a un jurista (Lc 10, 25-37). Partiendo de estas historias veremos las condiciones para un buen uso educativo de los relatos bíblicos
Wénin, A. (2017). La función educativa de los relatos (bíblicos). Selecciones de Teologia, 56(211), 17-25. https://hdl.handle.net/2078.5/182585 (Original work published 2017)