Las películas argentinas de la postdictadura (a partir de 1983) que ponen en escena a niños vuelven a idealizarlos, adhiriendo al estereotipo de su inocencia y rompiendo asimismo con cierto cine anterior más moderno. Observamos que tres películas de estéticas muy distintas – Un lugar en el mundo (Aristarain, 1992), Buenos Aires viceversa (Agresti, 1996) y La Rabia (Carri, 2008) – insisten, con efectos redundantes que suscitan una gran participación emocional, en la relación del niño con la naturaleza y en su papel de testigo. Las dos últimas obras sin embargo ofrecen también al espectador medios para reflexionar sobre el sentido del estereotipo de la inocencia del niño en la sociedad argentina comercial y mediática, o sobre los fundamentos de esta inocencia, siguiendo una perspectiva más bien postmoderna. Este estereotipo, tratado de manera clásica o postmoderna, facilitaría una lectura alegórica: el niño sirve para construir una visión simplificadora y fijada de la historia nacional o del devenir de la humanidad. El estereotipo del niño inocente quizá obedezca a una necesidad de filmar una mirada abierta a la creencia, como si constituyera ésta un valor que la sociedad postdictatorial, acaso postnacional, hubiera puesto en crisis y convertido en objeto melancólico.
Dufays, S. (2012). Filmar la creencia. Usos del estereotipo del niño inocente en tres películas argentinas de la postdictadura. In Nadia Lie, Silvana Mandolessi et Dagmar Vandebosch (ed.) (ed.), El juego con los estereotipos. La redefinición de la identidad hispánica en la literatura y el cine postnacionales. Peter Lang.