Decir que para comprender, diagnosticar y tratar las enfermedades, sufrimientos y malestares humanos, es necesario considerar la cultura de él o los pacientes, es casi una banalidad en nuestros días. “Hay que tener en cuenta lo cultural”, se dice. Pero no es tan obvio que se quiere decir con esto, ni tampoco es tan claro el cómo hacerse cargo de la cultura del otro. Simplemente respetando lo que llamamos sus “creencias”? Esto en el mejor de los casos, ya que en América Latina históricamente lo más redundante ha sido una desligitimación crónica de las representaciones populares por parte de los agentes de la salud: la gente creería en los brujos, en las ánimas y otros espíritus, porque desconocería las “verdaderas” causas de la enfermedad. El sólo hecho de situarse frente a estos discursos pensando que se trata de creencias, lleva implícito una toma de posición etnocentrista: “lo que la gente cree no es verdad, sino sería un saber y no una creencia”. Los antropólogos no han cesado de denunciar este error intelectual, el que sin embargo persiste . La ventaja del concepto de representación cultural es que tiene un carácter más neutro y no prejuzga sobre el carácter de verdad o falsedad del discurso, ocupándose sólo de su estructura, su lógica y su sentido
Garcia Peñafiel, M. (2001). Representaciones culturales del sufrimiento en la cultura popular chilena : el caso de la enfermedad del susto. Persona y Sociedad, 15(3), 63-78. https://hdl.handle.net/2078.5/259616 (Original work published 2001)